"...pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla." A. Pizarnik
Se espera lo mejor hasta que se convierte en lo peor, no hay punto medio. No sé si no está preparada para querer o si busca una existencia complicada. ¿La habitación la angustia? ¿O la falta de luz, de ruido, de gente? La soledad, quizás. No le gusta dormir porque la vida le pasa sobre los parpados, pero a veces lo busca desesperadamente. Dormir, por favor, dormir. Como si hubiera un dios del sueño al cual rezarle. La angustia no es la persona, no es el problema, la angustia es la angustia en sí, provoca más angustia el estar angustiado y no saber por qué. La angustia es la que presiona el pecho. Ella está cansada, cansadísima de la angustia. Cansada y con sueño, pero sin poder dormir. A ella le tiemblan las manos cuando escribe, un poco el frío, un poco el duelo de su paciencia, quizás. Le tiemblan las piernas, el pecho. Le tiembla la vida.
Ella soy yo, aunque quisiera no serlo. Ella, yo. Yo, ella. ¿Se podrá dividir? Para los ajenos a mi cuerpo. Es decir, todos, menos ella y yo.
Tan linda es la vida y yo acá, tres de la madrugada, escribiendo sobre la angustia y con las manos frías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario