1/7/12

Dos Ojos


Ojos marrones,
como madera
de aquella cabaña
en San Luis.


Ojos que hablan
porque no existe voz,
porque no quiso Dios,
y tampoco hace falta.


Tanta quietud 
siento a mis pies
cada mañana,
a falta de Sol
es tu calor
quién me acompaña.


No sos persona,
no sos humano,
esa es tu suerte
y tu desgracia.



No hay comentarios: