Dos Ojos
Ojos marrones,
como madera
de aquella cabaña
en San Luis.
Ojos que hablan
porque no existe voz,
porque no quiso Dios,
y tampoco hace falta.
Tanta quietud
siento a mis pies
cada mañana,
a falta de Sol
es tu calor
quién me acompaña.
No sos persona,
no sos humano,
esa es tu suerte
y tu desgracia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario